martes, 20 de septiembre de 2011

Conquista y colonización del Río de la Plata


Motivos que la impulsaron

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“Magallanes a diferencia de Colón, sabía que entre Europa y Asia había un continente: América; veinticinco viajes y descubrimientos lo habían demostrado. El partió con la idea de que (…) tenía que existir un paso por mar para bordear América. Una vez sorteado el “obstáculo” de América nada impediría seguir navegando hacia Asia.  (Yvon Mauffret. Yo, Magallanes, 1990)

El capitán general Fernando de Magallanes había resuelto emprender un largo viaje por el Océano, donde los vientos soplan con furor y donde las tempestades son muy frecuentes. Había resuelto también abrirse un camino que ningún navegante había conocido hasta entonces; pero se guardó bien de dar a conocer este atrevido proyecto temiendo que se procurase disuadirle en vista de los peligros que había de correr, y que le desanimasen las tripulaciones.” Pigafetta, Antonio. Viaje alrededor del mundo

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“Vinieron a decir la gran riqueza que en aquel río (…) había y si lo queríamos seguir que nos cargaríamos las naves de oro y plata (…) iríamos a dar a un río que llaman Paraná, el cual es muy caudalosísimo (…) iba a confinar en una sierra donde había mucho oro y plata.”

Carta de Luis Ramírez, soldado de Gaboto, 1528. Citado por Busaniche, J. Historia argentina.

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El avance portugués durante el curso de los siglos XVI, XVII  y durante el curso del siglo XVIII hizo sentir su presencia en el Río de la Plata, avance que llamó a la corona española a dar una respuesta.

Pedro de Mendoza y la fundación de Nuestra Señora del Buen Aire

“Después que volvimos nuevamente a nuestro campamento se repartió la gente: la que era para la guerra se empleó en la guerra y la que era para el trabajo se empleó en el trabajo. Allí se levantó una ciudad con una casa fuerte para nuestro capitán don Pedro de Mendoza y un muro de tierra en torno a la ciudad, de una altura como la que puede alcanzar un hombre con una espada en la mano. Este muro era de tres pies de ancho y lo que hoy se levantaba mañana se venía al suelo; además la gente no tenía que comer y se moría de hambre y padecía de gran escasez, al extremo que los caballos no podían utilizarse. Fue tal la pena y el desastre del hambre que no bastaron ni ratas ni ratones, víboras ni otras sabandijas; hasta los zapatos y cueros todo tuvo que ser comido.”

Ulrico Schmidel. Viaje al Río de la Plata.
 

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